Un extraño caso
Tenía mucho que no posteaba un cuento. Esta vez tengo una explicación a este abandono de mis seguidores. Recuerdo que era temprano cuando se me acercó un señor pidiéndome fuego. A mí, un señor que odia ver a otro emitir humo de su boca. Solo lo miré y él no vaciló en retirarse del lugar. Me miró como si yo había violado 200 mujeres y asesinado 300 personas. Bastante expresivo, lo fue, pero debe tener más tacto el maldito. Bueno el caso es que tuve que salir temprano ese dia. No recuerdo si era por una tostadas y un rico café de la calle 22 esquina patrulla, o el matutino. Solo se que hacía mucho frío, más de lo normal para serles exacto. Pasaron como 20 minutos esperando. Hasta que no aguante y me levanté de la mesa y empecé a retirarme de ese café pero ahí mismo se me acercó un señor con acento inglés y me entrega un celular creyendo que era el mío. Me volteo miro al señor, le digo que ese no era mi aparato y me dice que estaba en la mesa. Que raro le comento, no vi ninguno hace unos segundos. Pos no sé señor, solo quería ayudar. Reviso mis bolsillo y me doy cuenta de que no tenía mi celular. Esos contactos me preocupaba, no había hecho copia de seguridad. Cuando quise devolverme hacia el café escucho una tremendo explosión y corrí hasta ver lo sucedido. Era el bar donde pude haber muerto. Mis piernas empezaron a fallarme. Casi caigo desplomado al piso. Solo escuchaba pero muy lejos, los sonidos de las sirenas y los sobrevivientes pidiendo ayuda.
Pasaron varias semana luego de ese tremendo incidente terrorífico. Estaba en mi oficina leyendo la prensa, cuando sonó el teléfono y era la secretaria que me avisaba de una visita. Cuando le digo que le deje entrar, era un detective que buscaba más datos sobre lo que hacía en ese bar varios minutos antes de lo sucedido. Yo medio extrañado le comento que no recuerdo bien qué hacía ahí pero el servicio no era muy bueno que digamos, le comento. Y por eso lo destruyó? me pregunta el detective con rostro de reclamo, sintiéndome nuevamente como un asesino.
Despierto con un tremendo dolor de cabeza, en un lugar no muy claro y con un tremendo hedor a sangre. Miro mis manos y las veas toda ensangrentadas. Miro a mi alrededor y pareciera que estuviera en una morgue. Había muchos cuerpos (o mejor dichos) partes de cuerpos humanos en estado de descomposición. Yo me levanto más rápido que un cobrador los días de cobro y lo primero que veo es el detective enganchado en el techo, desangrado. Salí loco de allí, pero me di cuenta de que me encontraba dentro de un laberinto infernal. (N.L)



Comentarios
Publicar un comentario