La Guagua de Sangre
Estábamos sentados en ma esquina. Era una mañana de un domingo. Esperábamos la guagua que nos llevaría a la playa. El calor derretía las suelas de mis dedos e inquietaba nuestro ánimo. Cuando por fin llega la guagua. Subimos y de repente la puerta se cierre detrás de mí y el chófer se ríe con un rostro ensagrentado, nos mira de arriba y abajo y dice que banquete de hoy, que banquete. Los asientos de la guagua estaban totalmente mojado de un líquido rojo, creo sentir que era sangre pero mi duda me agobiaba porque el olor era a fresa no a sangre, pero quise averiguar mejor y si, era sangre. Fue una sensación muy asquerosa. El chófer comenzó a acelerar más el vehículo y su cabeza cambio a una especia de animal extraño. Nos miramos unos unos a los otros e intentábamos salir de vehículo pero era tanta la velocidad que apena nos podíamos mover....
continuará...


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