Era como las 3 de la madrugada, el clima estaba agradable. Hacía mucho que no sentía una noche así. Escucho a la bebé quejarse y me espanto. Cuando voy a su habitación, veo que estaba rendida de sueño. Al parecer estaba soñando me dije. Cuando junto la puerta al salir de su habitación, aprovecho y reviso la casa completa; cuando de repente tocan la puerta. Tremendo susto que me dieron porque a esa hora no esperaba esa acción. Bueno, la situación es que cuando miro primero a ver quien era, veo un gato. Ese gato no pudo haber tocado la puerta, me cuestioné. Me vuelvo y siento un celaje como de alguien caminando al fondo del pasillo que se dirigía hacia nuestra habitación. Voy medio sorprendido porque mi esposa es una muerta cuando duerme, y rara vez se despierta, al menos que sea para ir al baño. Bueno, cuando llego a la habitación, la veo. La reviso, la toco, pero ella estaba en el quinto sueño. Salgo nuevamente a ver qué sucedía. Cuando veo hacia fuera, ya el gato estaba ahí. Cuando me devuelvo para acostarme, porque tenía mucho cosa que hacer en par de horas, veo en fuñio gato dentro de mi casa. Sres. no hay forma de entrar, ya que usé malla para no permitir entrada de insectos. Las reviso para ver si fue que la destruyó, pero todas estaban intactas. Era como si el gato se hubiera teletransportado. Cuando lo voy a garrar para sacarlo el muy maldito empezó a crecer y emitir un sonido muy extraño. Me tiro hacia atrás, sin creer lo que pasaba. Cierro los ojos y no veo el animal. Corrí a la habitación de mi bebé y ella estaba bien. Voy a ver mi esposa y no la veo. Qué fué lo que vi Dios, me pregunté. Llamo a mi esposa en tono bajo para no hacer mucho ruido y ella no responde. Tiene que estar durmiendo en el baño. Pasan varios minutos y empecé a preocuparme. El gato maullaba pero no veía el pedazo de pelo ese. ya eran casi casi las 4 y mi esposa no salía del baño. Tuve que entrar al baño de la desesperación. La encuentro en el piso en un baño de sangre. Cuando la sujeto. Ella me pregunta qué hace ahí? y yo cómo así, no sabes cómo llegaste aquí? Ella entre bostezo me responde que no. Yo asustado la reviso para porque al parecer la sangre no era de ella y no, la sangre no era de ella. Le digo que no salga de aquí y que le ponga seguro a la puerta, que buscaré la niña. Ella se alerta y me dice que pasa. Tranquila, no pasa nada, pero dentro de mí, sentía una angustia de lo que pasaba esa madrugada fría.
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