Un domingo de temblores
Aquel domingo estuvo sumamente tranquilo cuando tembló. Que momento tan desagradable viví ese día. Recuerdo que todos salían desesperados de sus viviendas (en su mayoría, desnudos). Otros, gritaban desesperados porque quedaban atrapados en escombros. Yo me quedé abajo de un escritorio de metal. Gracias a Dios que existía porque apena podía caber. En mi celular solo quedaba 20% de bateria; tenia que pensar bien lo haría para apenas aprovecharla. Llamé al 911 pero era tan grande lo sucedido que no daban abasto. Intenté usar el internet, pero fue en vano. Intenté salir pero se me hacía difícil, había una columna que impedía dejarme salir. Pasaron horas, hasta me quede dormido. Escucho voces de personas con radio llamando a sobrevivientes para ubicarlos y rescatarlos. Yo medio agotado, con mucha sed y hambre, buscaba la forma de llamar la atención porque no tenía suficiente fuerzas para gritar y logren escucharme. Luego de varios minutos un perro me encontró, pensé que ya estaba salvo pero no era un perro, era un lobo. Estaba muy hambriento. Cuando vi el aspecto que tenía el animal, se veía como un lobo que había pasado mucha hambre, y que había encontrado ya su comida. Vaya comida eh!!! pensé. Gracias a Dios que en ese momento no podía acceder a mi con facilidad por las rocas y escombros que tapaban la parte de abajo. Pero algo sí sé, que ese día no fui yo su alimento. El lobo buscó otra alternativa para su almuerzo. Solo escuchaba gritos desesperantes de esa persona pidiendo ayuda. La verdad que ese día, fué el más terrible de mi vida. El solo hecho de pensar que el animal devorara a esa persona, que al parecer era una mujer; me pones los pelos de punta cada vez que recuerdo ese momento. Cuando el lobo terminó. Me quedé frizado por casi una hora, hasta que por fín se fue. Busqué fuerza de donde no había para salir de ahí. Pasé varios minutos en un tremendo dilema, de si salgo o no; porque no sabía si el lobo aún estaba cerca o no. Ya saliendo de esa oficina, veo los restos de la mujer que fue atacado por el demonio ese. Wao son imágenes que a nadie recomiendo tener en su mente. La mujer era una ex compañera del colegio, que ese día no laborable tuvo que trabajar como prueba para un puesto como secretaria ejecutiva. No podía creer lo sucedido de verdad. A veces creo para alivianar el dolor, que era una pesadilla por comer tanta pizza la noche anterior.
Sueño cada noche con la escena del lobo que he querido escribir estas líneas para ver si logro sacármela de mi cabeza.
Al final como ya ven, sobreviví a esa día de pura desesperación para muchos. Pero queda grabado en mi profundo yo que a veces creo haber superado. Pero eso nunca se olvida.



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