El ataque

Ese día acompañé a mi esposa al salón de belleza. Ese día era como cualquier otro. Lo único si, que ahora recuerdo, sentía un frío raro, es decir, un frío como si estuviera frente a una nevera abierta. Bueno el punto es que pensé que ya el verano se terminaba y el invierno nos estaba saludando, pero no le di tanta importancia. De camino nos topamos con poco tránsito, pero es normal al ser domingo; seguí conduciendo hasta el salón. Cuando llegamos el sitio está medio lleno y esperamos pocos minutos para que atiendan a mi esposa. Mientras a ella la atendían quise aprovechar y comprar par de cosas para la casa y así ganábamos tiempo. Ya en el súper, oigo un sonido medio extraño. Como si fueran aleteos de insectos y me preocupé. Cada vez que me acercaba a la puerta de salida de la plaza, se escuchaba más. Cuando salgo veo el cielo todo negro y con un sonido y mal olor insoportable insoportable a cucaracha. Es increíble lo que pasaba en ese momento. El cielo ya no era cielo, era como si estuviéramos dentro de un fregadero en la cocina más vieja de la cooperativa zona. Eran enormes esos insectos. Estaba tan seguro de que se trata de cucarachas pero el asombro y el miedo no me dejaba asimilar bien lo que sucedía. Hasta que empezaron atacarnos. Tuve que entrar a nuevamente al super. Llamo a mi esposa para decirle que no me salga por ningún motivo y se pone más nerviosa aún. Le digo que se calme y que yo estoy al lado en el súper. Que no salga hasta que todo pase. Era una pesadilla lo que pasaba pero había que hacer algo. Había personas en el piso siendo atacadas por esos asquerosos insectos. Todos en el su superó estaba aterrados. Traté de calmarlos pero hubo uno que dañó todo lo que todos habíamos hecho. Salió desesperado que no tengo que decirles lo que le pasó. Ahi fue donde comenzaron comenzaron a temblarme las piernas. Varios de seguridad y yo nos juntamos para armar un plan de destruir a esos bichos. Pero como vencer algo que es como 200 veces más grande de su tamaño original, me cuestioné preocupado. Vamos al pasillo de los repelentes para insectos dije pero llegábamos al lugar nos preguntamos si 40 sprays nos ayudaría con más 100 insectos insectos de tamaño gigante. No encontramos nada, hasta que una niño nos dijo algo medio absurdo en el momento hasta que eso me ayudó a encontrar la solución. Vi un furgón en el parqueo cerca de la salida.

Me levanté y entré bañarme. Me sentía tan cansado que me taba empezando a preocupar. Miro al piso y casi por el asombro me cago ahi mismo. Bañado de sangre, miro mis manos y la sangre ahí posada sin miedo a que le sea borrada para siempre. Grito de desesperación pero solo tuve de repuesta el ruido de mi gato jugando con su pelota. Cuando salgo estaba corriendo porque no sabía de donde venia esa sangre llamo al último número que tenía en mis llamadas y cuando comienza a sonar el timbre. ¿Estaba ahí al parecer ese celular? Me cuestioné, pero solo me quedó averiguar con mis propios ojos. Cuando abro la puerta me topo con el piso cubierto por sangre muy oscura, como si tuviera ahi desde hace varios días. No entendía y salgo de la habitación como loco y sin saber a dónde ir cuando me monto en el carro. Este maldito no enciende. Me desmonto y camino a revisar el motor. Encuentro al menos 3 cadáveres. Miro mi alrededor y no veo a nadie y salgo corriendo. Al cruzar la calle 3, me tropiezo con otros cuerpos más. Al parecer era el único con vida en la zona. No termino de llegar a un negocio cercano y me topo con un insecto gigante que la verdad no podía creer por el tamaño de ese tremendo animal. Me mira y solo me devolví sin pensarlo, me meto en el primero vehículo abierto que puse conseguir. Pasan varios minutos y por fin pude evadir ese insecto del diablo. Pero el vehículo que encontré abierto no estaba vacío. Solo pude escuchar los aleteos de esa tremenda criatura.

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